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Origen de las coronas de flores como decoración en un velatorio

En cada país existe una forma diferente de velar a nuestros seres queridos en el momento del fallecimiento. En algunos países, como en Irlanda o Australia, el fallecimiento de un ser querido se celebra como si de una fiesta se tratase, de una forma totalmente jocosa y divertida, un verdadero festejos, pero con respeto y sentimiento. Existen innumerables tradiciones ante el fallecimiento de un ser querido.

Como comentamos las diferencias entre las tradiciones celebradas alrededor del mundo son realmente diversas, pero si hay algo en lo que sí coincidimos curiosamente en todos los países del mundo. La costumbre de  honrar a nuestros seres queridos con flores. Este detalle está siempre presente, sea cual sea el país y sus costumbres. Es una de las tradiciones ante el fallecimiento de un ser querido más antiguas.

 

Pero, ¿Cuál es el origen de las coronas de flores como tradiciones ante el fallecimiento de un ser querido?

La razón es muy sencilla y lógica. Actualmente contamos con sofisticadas técnicas para preservar los cuerpos de los difuntos en el momento del velorio, sin embargo, antiguamente no existían este tipo de acondicionamientos. Esta es la razón por la que siempre había flores presentes en los funerales, para disimular el mal olor que desprendían los cuerpos de los difuntos.

Otra cosa es el modo en el que se presentan las flores. Por ejemplo, en la tradición cristiana los arreglos florales tienen forma circular. De corona. Esto se debe a que, simbólicamente, un círculo no tiene ni principio ni fin. De igual forma tiene relación con la tradición de que se nace, se vive, se muere y se resucita.

En cuanto a las flores más utilizadas para la elaboración de las coronas son normalmente las rosas, claveles y azucenas,  acompañadas siempre de hojas verdes, representando el descanso eterno.

Las coronas de flores se envían independientemente de creencias religiosas, a los familiares de los difuntos. Se pretende transmitir el respeto por el difunto y su familia en el momento de su fallecimiento. También se utilizan en otros días importantes para conmemorar a nuestros difuntos como el 1 de noviembre, Día de todos los Santos.

 

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Recomendamos: Aprender de la pérdida – parte II

Retomando el artículo anterior:

  1. El primer desafío en que alguién se debe enfrentar según Neimeyer es reconocer la realidad de la pérdida. Tenemos que entender el daño que hemos padecido, el trayecto a recorrer, y el cambio que eso supone en nosotros y lo que implicará a nuestra identidad. El reconocimiento de la realidad de la pérdida tiene la capacidad de transformación que va más allá de un nivel individual, ya que no sólo sufrimos la pérdida como individuos, sino también como miembros de la estructura familiar y el rol social entre amigos.
  2.  El segundo desafío es abrirse al Dolor. El dolor que ocasiona el duelo puede llevar a la persona a querer evitarlo a toda costa. El autor destaca en la necesidad de lograr un equilibrio entre, por una parte, expresar a nivel emocional el duelo y, por otro lado, intentar sobreponerse y prestar atención a otros aspectos de nuestra vida. El duelo suele ser un proceso que fluctúa entre el sentir y el hacer. Así, el duelo se complica cuando nos focalizamosen sólo uno de estos dos aspectos, bien quedándonos aislados en la tristeza o bien evitando el dolor manteniéndonos ocupados en otras tareas para no pensar.
  3. El tercer desafío es, revisar nuestro mundo de significados, contiene un marcado carácter constructivista.  La pérdida puede afectar a nuestro sistema de creencias y/o significados, es decir, nuestra forma de concebir el mundo de conceptos espirituales, morales y éticos. Los pilares de lo que consideramos justo o injusto. Bueno o malo. Si esto se derrumba puede cambiar todo nuestros valores, o sentido de la realidad, provocando confusión, tristeza y vacío. En cierto sentido, se trata de integrar la pérdida en nuestro sistema de significados dando lugar a una narrativa más o menos coherente.
  4.  En el cuarto desafío, reconstruir la relación con lo que se ha perdido, tratamos de re-elaborar nuestro vínculo con lo perdido. Es decir, en caso de muerte de un ser querido, se trataría de transformar sus recuerdos, de convertir una relación basada en la presencia física en otra basada en la conexión simbólica.
  5. En el último desafío, reinventarnos a nosotros mismos. Resurgir y recontruirnos, tras vencer todo los desafios  solo queda cruzar la meta, la linea transformadora, de la experiencia adquirida, del dolor superado, y de continuar con la vida que nos pertenece vivir.

Aprender de la pérdida ofrece una interesante perspectiva sobre el duelo a las personas que sufrieron alguna pérdida y a los profesionales que ofrecen atención psicológica. Se trata de un texto muy rico tanto en aspectos emocionales como teóricos e incluye diferentes recursos de utilidad: lecturas complementarias y otros recursos (organizaciones, webs, etc.) que permitirán al lector profundizar en la temática si así lo desea.

Recomendamos: Aprender de la pérdida – parte I

La muerte de un ser querido, es uno de los momentos más difíciles y traumáticos de nuestra vida, supone un reto de gran envergadura que puede invadir a los afectados incluso después de que el golpe emocional de la pérdida se haya dispersado.

Aprender de la pérdida ofrece un nuevo punto de vista sobre el duelo a las personas que han padecido alguna pérdida y a los profesionales que deben y pueden ayudarlas, como psicólogos o familiares. Se trata de un libro tan apasionante en su aspecto emocional como en el teórico, muy recomendable.

Incluye una lista de recursos como: otros libros, organizaciones y sitios en internet que permitirán al lector profundizar en cada uno de los temas que trata. Toda una gran guia.

Según Neimeyer; Hay una excesiva superficialidad y simplicidad de las teorías tradicionales sobre el duelo.

Neimeyer desarrolla una nueva teoría sobre el duelo como proceso de reconstrucción de significado y considerándolo un proceso activo de transformación.

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La lectura del libro, de forma profunda y reflexiva, ayuda al lector a movilizar los recursos personales para lograr su curación. Sugiere la ritualización para conservar el recuerdo.

La pérdida tiene muchas caras  y facetas. A lo largo de la vida hemos sufrido pérdidas económicas, de roles sociales, familiares, de trabajos que nos han echado, e incluso disminución de facultades mentales o físicas, por accidentes o situaciones que nos han superado… Pero todo puede tener un fin y un mejor paradero que la tristeza.

En este estimulante libro, Robert A. Neimeyer muestra un «mapa» del proceso del duelo, que se vive ante la muerte y ante muchas otras pérdidas, y explica cada una de sus facetas intercalando ejemplos y ejercicios para facilitar el tránsito.

Aprender de la pérdida se basa en una investigación clínica y resulta una herramienta útil para los terapeutas; no obstante accesible a lectores no especializados por su lenguaje sencillo y las aplicaciones personales que incluye, para que todo sea compresible.
Después de leer Aprender de la pérdida, nos deja con un poso de esperanza de poder vivir plenamente la vida, cada día.

Neimeyer se muestra en claro desacuerdo con el concepto de fases, ya que considera que favorecen la creencia de que la persona desempeña un papel pasivo frente al proceso. Neimeyer prefiere hablar en términos de desafíos, queriendo subrayar así la importancia del papel activo de la persona en su duelo. Así, la persona que sufre una pérdida debe desarrollar una serie de tareas, éstas son referidas como los desafíos del duelo. También son cinco puntos que veremos en la próxima artículo de nuestro blog.

Seguiremos hablando sobre este libro, en el próximo artículo.

 

Una guía psicológica de Christophe Faure

Hoy en día ya no nos autorizamos a vivir el duelo. Lo atravesamos en silencio, tratando de ahogar el dolor, con mayor o menor éxito. Sin embargo, el complejo proceso del duelo implica una cicatrización por derecho y necesaria, un proceso de aceptación y de asimilación que conlleva un tiempo. Este libro ofrece una guía psicológica para que los dolientes y su entorno puedan comprender mejor sus sentimientos y hallar así un verdadero consuelo a su dolor.

En el libro Vivir el duelo: La pérdida de un ser querido, obtenemos una mirada psicológica que se sumerge en el proceso del duelo; enfocándose en el reconocimiento, la preparación, la aceptación y la integración de la pérdida.

En este libro, el psiquiatra Fauré nos sumerge en la posibilidad de la cicatrización o sanación de las heridas y nos introduce a un nuevo mundo, en donde distintos factores pueden influir en el proceso de duelo; también analiza las etapas del duelo con el fin de ayudar a comprender el duelo y los sentimientos que éste abarca.

Este es un ensayo sobre la aceptación del duelo como un proceso natural y necesario tras la pérdida de un familiar o un amigo. Más enfocado al aspecto psicológico que al espiritual, se centra en conveniencia de abrir un espacio de recogimiento para evaluar la relación que hemos tenido con el ser que nos deja, así como cerrar los temas que hayan podido quedar pendientes, integrando el recuerdo y transformando el dolor.

Sobre el autor de Vivir el Duelo

Christophe Fauré es psiquiatra y psicoterapeuta, especializado en el acompañamiento en el proceso de la pérdida y del duelo, de personas que sufren enfermedades graves y de enfermos terminales. Ejerce como profesional autónomo y también en un marco hospitalario, en la unidad de cuidados paliativos dirigida por el doctor Salamange, en el hospital Paul-Brousse (en Villejuif).

Es miembro del consejo de administración de la asociación Vivir el duelo, y ayuda a la formación de grupos de apoyo al duelo, en el que participan parientes y conocidos que han perdido a un ser querido, así como en la asociación: ‘Integrar el duelo’.

Christophe Fauré empezó a interesarse en la investigación del proceso del duelo al encontrarse trabajando en un hospital francés con enfermos de sida, hacia finales de los años 80. En ese contexto comprobó que nuestra sociedad, dominada por las prisas y olvidando el proceso interior de recogimiento y la aceptación del dolor tras la pérdida de un ser querido, había olvidado este ‘ritual’ tradicional que se llevaba a cabo tras la pérdida de un ser querido. Así, emprendió una labor de recuperación de este proceso, animando la formación de grupos de personas que se enfrentaban a esta difícil situación.

El camino de las lágrimas de Jorge Bucay

Hoy vamos a recomendar un libro de, quizás, el psicólogo argentino de más prestigio internacional y habitual colaborador en los medios de comunicación en prensa y en televisión de los últimos años. El camino de las lágrimas de Jorge Bucay afronta una de las situaciones más dificiles que pasa un ser humano, la pérdida de un ser querido.  En Fuensol queremos recomendar su lectura, para aquellos que buscan aprender, sanar, y sentirse acompañado en el proceso del duelo.

Con su estilo de gran claridad expositiva, valiéndose de diferentes historias y ejemplos que ayudan al lector a sentirse acompañado, nos enseña que el duelo y la pérdida forman parte del desarrollo personal. El libro invita a reflexionar y meditar sobre las distintas etapas que conlleva la pérdida de un ser querido, nos habla sobre la necesidad de enfrentarnos a la realidad, de adoptar una actitud positiva, tratando de hallar el lado enriquecedor del duelo, aunque apriori no lo veamos: la pérdida y el dolor como parte imprescindible de nuestra comprensión del mundo, nuestro crecimiento, nuestra evolución, para sanar nuestro estado y volver a disfrutar de la vida.

El camino de las lágrimas es, para Jorge Bucay, «el más duro de los caminos». El sendero del dolor, del duelo y de las pérdidas. Aun así, es un camino imprescindible. Porque no se puede seguir el rumbo si no podemos dejar atrás lo que ya no está con nosotros.

Este libro, que ahora se presenta profundamente revisado, es un clásico del camino de la autosuperación y una referencia forzosa para todos los que han pasado por una pérdida o transitan un duelo; una verdadera hoja de ruta que nos acompaña mientras nos consuela en el doloroso tránsito del desapego.

Recuerda que estos libros que recomendamos sirven de apoyo emocional; pero siempre debes contar con un profesional si necesitas ayuda para superar el duelo, a veces, pedir ayuda es la mejor forma para avanzar y calmar el dolor de nuestro corazón.

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La hora violeta: La pérdida de un hijo por leucemia

El libro del escritor y periodista Sergio del Molino “La hora violeta” describe el año de vida de su hijo Pablo desde que le diagnosticaron un raro tipo de leucemia hasta su muerteSergio del Molino ha querido nominar y repetir el nombre de su hijo Pablo para “romper el tabú y el silencio”. Una carta de amor que plasma la huella del niño y su paso por el mundo, convertida en una conmovedora obra literaria. Al modo de otros escritores que plasmaron su dolor por la muerte de un hijo, como Francisco Umbral en Mortal y rosa, por muchos considerado como uno de los mejores libros del siglo XX, que desde Funeraria Fuensol tambien recomendamos esta lectura. Otro libro famoso es el de la escritora norteamericana Joan Didion en Noches azules o Isabel Allende en Paula.

“Para mí es importantísimo escribir, dar nombre a mi hijo, porque, si no, sería su segunda muerte, a la que no estoy dispuesto. Quería dar forma narrativa a todo lo que había vivido y transformar esa rabia en amor”, explica este autor, quien asegura que no se trata de ninguna “escritura terapéutica”

Sinopsis oficial

Una de las frases que más oye un padre tras la muerte de su hijo es «No tengo palabras». Todo el mundo se queda sin palabras de consuelo en un momento en que los lugares comunes suenan a insulto. Pero Sergio del Molino sí tenía palabras. De hecho, solo tenía palabras, las que forman esta historia de amor titulada La hora violeta. Este libro narra un año de la vida de su hijo Pablo, desde que fue diagnosticado de un raro y grave tipo de leucemia hasta su muerte.

La hora violeta no es solo una apasionada carta de amor de un padre a su hijo, sino también la historia de una búsqueda: la de un término para referirse a los «padres huérfanos». Hay tan pocas palabras de consuelo disponibles que el idioma se ha olvidado incluso de reservar un sustantivo para quienes ven morir a sus hijos. Del Molino expresa sin medias tintas la frustración y la angustia de un padre sin incidir en descripciones sensacionalistas del sufrimiento de su hijo. El resultado son unas emocionantes memorias que trascienden la muerte del niño al que están dedicadas.

La lectura, no intenta suplir la función de una terapia o sesión con el psicólogo. Sino como un apoyo para la reflexión, para sentirte acompañado y comprender que el dolor es parte del proceso de la curación.

Entrevista a Sergio del Molino

Lo que no tiene nombre

La escritoria colombiana Piedad Bonnett escribe “Lo que no tiene nombre” un libro escrito tras la reflexión sobre la muerte de su hijo que se quitó la vida después de padecer 10 años esquizofrenia.

No es solo un libro de suicidio, sino un canto a la vida con grandes reflexiones, que sirvió a la autora de verbalizar su sufrimiento y su curación.

Sinopisis del libro: Lo que no tiene nombre

«¿Hasta dónde puede llegar la literatura? En este libro dedicado a la vida y la muerte de su hijo Daniel, Piedad Bonnett alcanza con las palabras los lugares más extremos de la existencia. La naturalidad y la extrañeza conviven en sus páginas igual que en su mirada conviven la sequedad de la inteligencia y el latido más intenso de la emoción. Buscar respuestas es sólo un modo de hacerse preguntas, de negociar con las preguntas, de saber cuántas preguntas caben en una obsesión. Es también una forma de seguir cuidando al hijo más allá de la muerte, de defenderlo contra el frío, comprarle ropa nueva, preguntarle por los estudios y por su arte.» Luis García Montero

En Funeraria Fuensol, queremos hacer ver, que en la literatura podemos econtrar compañia, incluso consejos, y sentir que nuestras circunstancias no son únicas e incluso menores que las que sufren otra persona. Como hemos dicho, el libro, realmente es un canto a la vida, y no a la muerte. De seguir hacia delante, de comprender las cosas que suceden “que no tienen nombre”.

También es interesante, del punto de vista humano, aquellas personas que conviven con personas que sufren con esquizofrenia. Para Piedad, su hijo Daniel, considera que la esquizofrenia es una enfermedad que del todo no se conoce. Una enfermedad extraña y con matices. Pero aún así, la conclusión de Piedad, es que las familias estamos muy abandonadas, donde el médico se ocupa del paciente, y la familia navega en un mar de dudas.

Un libro muy interesante, humano y extremadamente personal.

Una entrevista a modo de conversación más honda y profunda presentado por Hector Abad.