Archivo mensual febrero 2019

El duelo y la actitud hacia la muerte de un ser querido

Las actitudes más habituales con las que se puede hallar frente a la muerte, frente al duelo, son el temor y la negación. Se distinguen 3 niveles de análisis para conseguir un enfoque multidisciplinar:

  • individual, que depende de las actitudes que se tengan cara la muerte y las diferentes estrategias para encarar las pérdidas;
  • cambios sociales en consideración a la muerte
  • cambios culturales sobre conceptos y actuaciones ante esta.

Las actitudes sociales cara la muerte cambian conforme la temporada en la que la persona viva y la conciencia de cada uno de ellos. De esta manera, en la vejez, las Personas Mayores confiesan que no tienen tanto temor a fallecer como en etapas precedentes, debido en parte a diferentes experiencias relacionadas con esto durante su vida. Su término depende en buena medida del estado de salud de la persona y del grado de satisfacción que tenga de la vida, haciéndose más admisible cuanto más se han satisfecho sus esperanzas. De este modo, se distinguen primordialmente actitudes cara la propia muerte como actitud de indiferencia, miedo, reposo o bien serenidad.

En esta etapa, como en el resto de las etapas vitales, asimismo se manifiesta un sentimiento de sofocación y miedo cara la muerte, donde influyen factores como la edad, el género de personalidad o bien las creencias de tipo religioso.

Centrándose en el tema del duelo, este forma la pérdida de un ser querido, que lleva consigo pérdidas cariñosas y cambios conductuales en la persona que lo vive. Es en consecuencia, un proceso que acostumbra a tener una duración de 2 a 5 años de media, donde hay que admitir esa pérdida y empezar a reordenar la vida sin esa persona. Generalmente este proceso se compone de 3 fases básicas: parálisis y convulsión frente a la pérdida, preocupación y tristeza profunda derivada de pensamientos cara la persona fallecida y, por último, fase de restauración del interés por la vida.

La pérdida de una persona, provoca con esto efectos a diferentes niveles, como cambios en las sensaciones anatómicos, depresión, soledad, idealización de la persona perdida, trastornos del sueño o bien nutrición o bien aun hiperactividad.

Es precisamente por esto que se considera vital efectuar una serie de labores para poder superar de forma conveniente la pérdida, consistente en admitir la realidad de la pérdida, identificar y expresar los propios sentimientos, amoldarse a la nueva vida sin esa persona y ser capaz de implicarse emotivamente nuevamente.

4 razones por las cuales un plan funerario es una buena idea

La planificación fúnebre puede no ser su mayor prioridad en este momento, pero tener un plan en su lugar es importante, sea lo que sea. Con el costo de los funerales aumentando cada año, vale la pena comenzar a pensar en el futuro y hacer saber a su familia que también ha hecho un plan. Así que en Servicios Funerarios Fuensol le traemos nuestros cuatro motivos principales a continuación para descubrir por qué es una buena idea conseguir un plan funerario.

 

  1. Los funerales suelen ser costosos

Toda esta charla sobre el dinero da miedo, pero a pesar de eso, una de las razones principales por las que es tan buena idea tener un plan funerario en Servicios Funerarios Fuensol es porque es una de las formas finales en que puedes asegurarte de que estás haciendo un mal momento para tu familia un poco más fácil. Quitarle una fuente de estrés a sus seres queridos es un factor importante para conseguir un plan funerario, sabiendo que se han cumplido sus deseos. Lo último que necesitarán en un momento difícil, es decidir si alguna vez realmente les gustaron las rosas, o si esa canción realmente fue la que quisieron que se tocara a su servicio. Con las preguntas difíciles y las preocupaciones monetarias fuera del camino, sus seres queridos pueden pasar más tiempo juntos para llorar y celebrar su vida.

Entonces, aunque es difícil hablar al principio, una vez que tenga un plan establecido y se lo haga saber a sus familiares y seres queridos, todos se sentirán un poco más cómodos con el futuro.

 

  1. Puedes dar a conocer tus deseos

Aunque decirle a sus seres queridos lo que desea le ayudará a no tener que tomar demasiadas decisiones en un momento difícil, también significa que sus deseos pueden cumplirse, cualesquiera que sean. Tal vez quiera ser incinerado usando una prenda de vestir específica o con algo que signifique mucho para usted, o tal vez no desee un funeral tradicional, pero preferiría una cremación directa: de cualquier manera puede estar tranquilo sabiendo que sus deseos pueden ser honrado con tanto detalle como quieras entrar, ya que en Servicios Funerarios Fuensol contamos con todos los servicios de su preferencia.

 

  1. La independencia es importante

Ninguno de nosotros quiere ser una carga financiera para nadie, y mucho menos para nuestros hijos. Dejar un plan para nuestro funeral asegura que nuestro acto final de independencia se lleve a cabo, y eso es importante.

 

  1. Un envío apropiado

Ya sea que desee un funeral tradicional con autos para su familia y un velorio conmemorativo después, o si tiene algunas solicitudes funerarias únicas, raras y maravillosas, ¡puede asegurarse de salir con éxito! Para algunas personas, asegurarse de que tengan un envío apropiado es realmente importante. Con un plan funerario, puede elegir la celebración de la vida que desee.

 

Estas son sin duda, muy buenas razones para ir planificando con tiempo y contratar a Servicios Funerarios Fuensol, puede contactarnos, estamos a su orden.

Una experiencia personal…

Aún recuerdo la primera vez que asistí a una familia para atender a un servicio funerario…

Diría que no existe curso, formación o preparación alguna para aprender a tratar con los difuntos. Es una experiencia que únicamente se aprende con el contacto con el cadáver , solo se aprende cuando te encuentras frente el mismo.

Desde mi punto de vista fue una sensación de tiempo detenido. Su cara estaba morada y como buen novato no podía dejar de asombrarme observando la inmovilidad del cuerpo. Era una señora de unos 70 ańos que llevaba una riñonera y una ropa de diario. Hasta que llegamos estaba tapada con una manta y, en cuanto llegamos, hicimos los preparativos para hacer el levantamiento de cadáver.

Otra sorpresa para mí fue con la forma de dominar la situación por mi compañero que tenía cerca de 20 años de experiencia en el sector. La naturalidad con la que atendía a la familia y a su vez con la maniobra del levantamiento.

En ese momento pensé: “Existen personas que vienen a este mundo con un destino profesional, mi compañero era y es un auténtico Funerario”…  No solo por la preparación del cadáver sino la sensibilidad con los dolientes… ¡Un funerario anónimo!